La idea era recorrer el continente americano y llegar a Alaska desde Argentina, pero durante el camino se dieron que cuenta de que no querían poner un punto y final a su trayecto. Convirtieron aquella aventura en una forma de vivir y a día de hoy siguen rodando por América en un autobús que dejó de ser un vehículo y ahora es su casa.
Hace diez años, Inti, su hija, se sumó a esta aventura. Y desde entonces se enfrentan al reto de educar a una niña de una manera distinta, demostrando que la vida puede mirarse de otra forma… aunque sólo puede vivirse de una: disfrutándola.